1) Lúmenes primero, vatios después
Es común comparar por vatios (W), pero en LED lo más claro es mirar lúmenes (lm), que
representan cuánta luz entrega la luminaria. Dos productos con el mismo consumo pueden iluminar distinto según su eficiencia
y su óptica.
Para un punto de partida (sin que sea regla exacta): una cocina o área de trabajo suele necesitar más luz útil que una habitación
de descanso. También influye el color de paredes, altura del techo y si hay luz natural.
2) Temperatura de color: no es “mejor” o “peor”
La temperatura de color se mide en Kelvin (K). En términos simples:
- 3000K (cálida): agradable para salas y habitaciones. Favorece ambientes tranquilos.
- 4000K (neutra): equilibrada para cocinas, baños y áreas comunes.
- 6500K (fría): útil en talleres, bodegas o lugares donde se busca mayor sensación de brillo.
En Bogotá, donde suele haber cambios de luz por clima, el 4000K funciona bien en muchos espacios porque no “amarillea” ni se
siente demasiado hospitalario.
3) Índice de reproducción cromática (CRI): lo notas en la vida diaria
Si alguna vez sentiste que la ropa “cambia de color” bajo cierta luz, el CRI tiene mucho que ver. Para hogares
y vitrinas, recomendamos revisar que el CRI sea adecuado (idealmente alto) para que los colores se vean naturales.
4) Protección IP y uso real (interior, humedad, exterior)
El código IP indica protección frente a polvo y agua. No todo reflector sirve para intemperie, ni toda tira LED
sirve para baños o cocinas cercanas a vapor. Cuando nos piden “para exterior”, preguntamos: ¿lluvia directa?, ¿techo?, ¿polvo?,
¿cerca de químicos de limpieza?
5) Driver/fuente: el “detalle” que evita fallas
En paneles, spots y tiras, el driver o fuente de poder es clave. Dimensionarlo bien reduce parpadeo, calentamiento y caídas de
voltaje en tiras largas. Si el proyecto incluye tiras LED, solemos proponer distribución por tramos y perfiles de aluminio para
mejorar disipación y acabado.
Recomendación honesta: si tu instalación eléctrica tiene empalmes viejos o variaciones de voltaje, lo mejor es
revisarlo antes de cambiar toda la iluminación. A veces el problema no es la lámpara, sino la conexión.
Nota: hacemos instalación y ajustes básicos. Si el trabajo requiere cambios eléctricos mayores, lo coordinamos con técnico
certificado o te lo indicamos con claridad.